En aquel lejano rincón del norte de Missouri, cercano al rio Femme Osage, el sol de la tarde caía lenta y dulcemente, casi como la miel, lanzando sus últimos resplandores en forma de mil tonos, tras las siluetas del sinfín de firmes árboles que componían aquel frondoso bosque. Era otoño, y se podían oler las hojas de roble caídas en el suelo, en torno a la hoguera.
Corría el año 1734, y en un pequeño pueblo llamado Brisboro, cercano a Reading, en Berks, Pennsylvania, nació Daniel, hijo de Squire Boone y Sarah Morgan. Creció en el seno de una familia cuáquera, rodeado por casi la totalidad de los suyos, al cerrado estilo de los cuáqueros.
Los primeros Boone en llegar a las colonias británicas en América del Norte, procedentes de Devonshire, Inglaterra, fueron el padre de Daniel y sus tíos George III y Mary Milton Maugride, con sus seis hijos restantes.
Squire Boone y su familia fueron expulsados de la comunidad cuáquera por permitir que sus hijos se relacionaran con personas fuera de las creencias de los cuáqueros, y se establecieron provisionalmente en una cueva, 20 millas al oeste de Brisboro.
Primeros contactos con los indios y los bosques.
Durante los veranos, Daniel y su madre pasaban largas temporadas en los pastizales con el ganado, y Daniel se adentraba en los bosques cercanos para practicar la caza con un fusil que su padre le había regalado. Sus incursiones eran cada vez mayores, y en el transcurso de las mismas hizo amistad con los colonos e indios, de los que aprendió sus costumbres y el conocimiento de los bosques.
De su padre Squire aprendió el oficio de herrero y una enseñanza escolar básica (la mayoría de las mujeres cuáqueras eran analfabetas del todo; el conocimiento de las letras y las cuentas era privilegio de los hombres). Tras ser expulsados de la comunidad, los Boone trataron de asentarse en muchos lugares. Partieron al sur, y llegaron al valle de Virginia, en busca de nuevas tierras y oportunidades, estableciéndose finalmente en el valle del río Yadkin, cerca de Salisbury, en Carolina del Norte, donde Squire vivió hasta su muerte, el 2 de enero de 1765. Daniel trató de ser granjero en las tierras de su padre, pero demostró ser una calamidad en asuntos de tierras y negocios, y tan solo cosechó gran cantidad de deudas. Prefería cazar y surtir de carne a la familia.
La búsqueda de nuevas tierras afloró sus inquietudes, y en 1754 participó por primera vez en las guerras franco-indias, partiendo al norte para alistarse bajo las órdenes del general británico Edward Braddock y tratar de expulsar a los canadienses e indios aliados de Fort Du Quesne, fuerte francés estratégicamente situado cerca del río Ohio, desde donde se controlaba una importante ruta al oeste de las montañas Appalachian. Tras organizar las milicias en Alexandría y Virginia, Braddock y sus hombres se trasladaron al oeste construyendo un camino entre las malezas, y Daniel fué destinado como conductor de carretas.Junto a otros voluntarios, estaba John Finley, que años antes había cruzado las Appalachian, siendo uno de los primeros blancos en asentarse en las tierras de Kentucky; al ver que podía hacer un buen negocio por la abundancia de caza, se asoció con los shawnees de manera pacífica y se estableció en una cabaña de troncos cerca del río Kentucky, junto a las Indian Old Fields, en Lullbegrud Creek, condado de Still, unas tierras cercanas al poblado shawnee de Little Chillicithe, al sur de Ohio. Finley conoció a Boone, que tenía 20 años de edad, en la contienda de Braddock, y esta amistad duraría muchos años....
Numerosa y nómada familia.
Braddock creyó poder vencer con facilidad a los ocupantes de Fort Du Quesne, pero fué derrotado y muerto, salvándose muy pocos de sus hombres, y dejando muchos heridos y mutilados en el lugar de la escaramuza. Tras la encarnizada batalla, los supevivientes regresaron a sus asentamientos; Daniel volvió al valle del Yadkin, donde tras curar sus heridas, se casó con Rebeca Bryan, el 14 de agosto de 1756; del enlace nacieron 10 hijos, entre los años 1757 y 1782. El mayor de ellos, James Boone, murió el 10 de octubre de 1773, en las quebradas de Cumberland, a manos de una partida de indios formada por quince delawares, dos shawnees y dos cherokees, uno de los cuales era un viejo conocido de Daniel, llamado Big Jim. El segundo hijo, Israel Boone, murió el 19 de agosto de 1872 en la última batalla de la revolución americana, llamada The Blue Licks Battle, en Kentucky, y en la que participo también su padre Daniel. Y el noveno hijo, Willian Boone, nacido el 20 de junio de 1775, murió en la infancia. Los otros siete vivieron y tuvieron hijos y nietos. Durante el largo matrimonio, que duraría 57 años, hasta la muerte de Rebecca el 18 de marzo de 1813, sus relaciones fueron buenas, pese a ausentarse Daniel en numerosas ocasiones y por largas temporadas, debido a sus exploraciones de nuevas tierras o por ser capturado varias veces por los indios. Rebecca nunca sabía si Boone había muerto, pero este siempre regresaba, y algunas veces acompañado por otras familias, a las que guiaba a Carolina del Norte, Virginia, Kentucky e incluso a tierras españolas en los límites de Luisiana.
La primera vez que Daniel junto con su esposa e hijos se trasladaron, fué en 1759, por causa de que los cherokees arrasaron los asentamientos colonos de la parte de Carolina del Norte. Se asentaron en Culppeper, Virginia, donde Daniel, entre otros oficios, trabajó como herrero, mientras cesaban las hostilidades de los indios, y en 1762 regresó con los suyos al valle del Yadkin, junto a Salisbury.
Mientras vivieron en Culppeper, Boone exploró la parte de Carolina del Norte que años más tarde sería el estado de Tennessee, y recorrió, cruzando el Great Warrior´s Path, desde las cercanías del rio Tennessee hasta el Ohio. Durante años, esta ruta fué utilizada por los indios en sus cacerías y guerras tribales. Daniel solía trazar burdos planos de las tierras que exploraba, que luego servían de rutas a los nuevos colonos. La entrada a Kentucky por las quebradas del Cumberland era difícil, pero su paso fué primordial por el acceso a unos yacimientos de sal.
En 1763 un abogado llamado Richard Henderson libró a Daniel en varias ocasiones de ir a la carcel por las numerosas deudas que había acumulado, y surgió una amistad tal, que incluso con el tiempo llegó a gobernar Boonesborough y formar parte del primer gobierno de Kentucky. A finales de 1763, Daniel y su familia se trasladaron una vez más, asentándose al oeste de las montañas Brushy. Al año siguiente y por convicción del gobernador de la Florida, Daniel, su hermano Squire y un grupo de Carolina del Norte, partieron con rumbo sur para explorar las tierras de la Florida, pero desistieron en su empeño por la abundancia de insectos, tierras pantanosas y terribles calores, regresando a las Brushy.














